Senda Herreros y Siete Picos

Senda Herreros

Desde la pradera de Navarrulaque, en el valle de la Fuenfría, la senda Herreros avanza hacia los acantilados de Siete Picos como quien se acerca a un sueño. Cuando hay nieve y brilla el sol la felicidad es absoluta. Durante los primeros kilómetros el sendero es excelente.

Una vez llegados al pie de los farallones se oculta entre los brezos y los helechos, allí donde nace en río Pradillo. Hay que estar atentos. Pasado aquél, el sendero es más visible y enseguida empieza a trepar en diagonal por el inmenso roquedo. Atraviesa llambrias y pasillos de rocas junto a pinos colgados de manera inverosímil. Si la roca está húmeda, conviene pisar con cuidado: el granito mojado resbala sobremanera. Alcanzado un collado, entre Peña Hueca y el primero de los Siete, podemos seguir hacia el Puerto de Navacerrada, o bien girar a la izquierda y buscar la cresta de Siete Picos (2138 metros). Un cómodo sendero los rodea por su cara norte. A todos ellos se puede acceder tras una corta trepada. Entre el 5º y el 6º de los picos, una vertiginosa senda nos baja hasta la pradera de Majalasna, donde se alza el 7º, el pico de Majalasna, el más bajito de todos y el único que recibe nombre. Atravesando la pradera hacia el sur, enlazamos con un sendero que nos devuelve a Navarrulaque tras unas 5 horas de buen paso.

Si elegimos seguir la senda Herreros hacia Navacerrada, podemos desde allí volver a Cercedilla por el camino Schmid, el más clásico de los senderos del Guadarrama, y que también recorre la cara norte de Siete Picos pero a una cota inferior.

En los acantilados de Siete Picos se han abierto algunas vías de escalada, todas ellas de autoprotección y de una dificultad elevada, a lo que hay que añadir la ardua aproximación. Sólo para friquis.